Una lámina puede retomar los colores de tu interior o introducir un contraste. No necesitas encajar toda la habitación en un único estilo para conseguir un conjunto que te guste.
1Observar antes de elegir una etiqueta
Mira los colores dominantes, los materiales y el espacio que ya ocupan los objetos. Una habitación muy recargada puede acoger una imagen sencilla, mientras que una pared despejada puede dejar sitio a una composición más protagonista. Son pistas que comparar, no reglas obligatorias.
2Explorar varias direcciones
- Vegetal: las láminas botánicas permiten comparar hojas, flores y paletas naturales.
- Recuerdo de viaje: las vistas de ciudades conectan una decoración con un lugar que te gusta.
- Vida cotidiana: las láminas de cocina proponen temas alrededor de la mesa, las bebidas y escenas de bistró.
- Una pasión: elige un tema del catálogo que te apetezca ver durante mucho tiempo, y compara después su paleta con tu habitación.
3Combinar sin multiplicar las limitaciones
Para acercar 2 láminas distintas, busca un punto en común: un color, un tema o el estilo de los marcos. También puedes apostar por el contraste. Compara los diseños lado a lado antes de decidir; un interior minimalista no excluye un dúo, y los colores intensos no están reservados a un estilo concreto.
4Pasar de la imagen a la pared
Mide el espacio y el tamaño de los marcos. Los huecos entre láminas también forman parte de la composición. Prueba plantillas de papel en la pared y observa el resultado desde tus posiciones habituales en la habitación.
La guía del salón te ayuda a preparar una composición, y la guía de enmarcado detalla las comprobaciones de medidas antes de comprar.
















